EL SEGUNDO

EPÍSTOLA DE ST. PABLO, EL APÓSTOL,

A LOS CORINTIOS.

INTRODUCCIÓN.

El tema y diseño de esta segunda epístola a los Corintios es muy similar al de la primera. Consuela y felicita a los que ahora fueron reformados por sus amonestaciones. Culpa a los defectuosos con la libertad apostólica; y al verse obligado a justificarse a sí mismo ya sus procedimientos contra los advenedizos falsos maestros, da una amplia relación de sus sufrimientos, y también de los favores y gracias que Dios le había concedido.

Esta epístola fue escrita no mucho después de la primera, (an. 57. [en el año 57.]) algunos meses antes que la de los romanos, desde algún lugar de Macedonia, quizás de Filipos, como está marcado al final de varias copias griegas. , aunque se observa, que esas suscripciones no son de mucha confianza. (Witham) --- En esta epístola, San Pablo consuela a los que ahora han sido reformados con sus amonestaciones a ellos en el primero, y absuelve al hombre incestuoso de hacer penitencia, a quien antes había excomulgado por su crimen.

Por eso trata de la verdadera penitencia y de la dignidad de los ministros del Nuevo Testamento. Advierte a los fieles contra los falsos maestros y la sociedad de los infieles. Da cuenta de sus sufrimientos y también de los favores y gracias que Dios le ha concedido. (Challoner) --- San Pablo, no pudiendo acudir a los Corintios tan pronto como lo había prometido, escribe esta Epístola para informarles, que no fue por inconstancia, sino por varias razones de peso, que hasta ese momento habían lo estorbó.

Asimismo, varias otras razones lo impulsaron a escribir. Porque durante su ausencia, varios falsos maestros de los judíos se habían acercado a ellos, enseñándoles que era necesario observar la ley de Moisés para ser salvos. San Pablo, por lo tanto, primero se excusa diciendo que las aflicciones y problemas con los que se había enfrentado le impedían acudir a ellos. Luego ordena que el fornicario sea restaurado a favor; después de lo cual, ensalza su apostolado, formando una comparación entre la ley de Cristo y la de Moisés, en la que culpa a los falsos maestros.

Luego se une a una exhortación a una vida piadosa y santa, con generosidad en sus limosnas, siguiendo el ejemplo de los macedonios. Como los falsos maestros habían sido muy diligentes en establecer su propia reputación, al desmerecer la de San Pablo, él enumera sus propios sufrimientos y los favores que había recibido de Dios, mostrando que tenía muchas más razones para gloriarse que ellos; y concluye exhortándolos a corregir aquellas faltas de las que aún permanecían infectados. (Estius) --- Esta carta puede apreciarse justamente como una perfecta obra maestra de esa elocuencia animada y sólida, que tanto admiran todos los intérpretes de San Pablo. (Biblia de Vence)

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