24. Y ustedes observarán esto. Nuevamente repite el precepto en cuanto a su celebración anual, y dice expresamente que, cuando han entrado en la tierra, el recuerdo de su liberación es revivido anualmente por este rito. Añade, sin embargo, lo que no había mencionado antes, que también deberían enseñar a sus hijos, ya que, sin la ayuda de esta enseñanza, habría sido un espectáculo inútil y sin sentido. Porque la doctrina puede llamarse justamente la vida de los sacramentos, sin la cual no queda ningún rigor en ellos, hasta ahora están lejos de impartirnos ninguna vida. Por lo tanto, para que la pascua no sea una ceremonia sin vida, Dios en este lugar ordena que no sea muda; porque en estas palabras, "cuando tus hijos te digan", Moisés no quiere decir que tengan que esperar hasta que sus hijos indaguen por su propia cuenta y anticipen el celo de sus padres; pero solo indica la edad en que son capaces de ser enseñados. Sin embargo, al mismo tiempo, exhorta indirectamente a los niños a la enseñanza, cuando su edad admite su comprensión de lo que significa la Pascua, y les ordena diligentemente que investiguen el uso de la ceremonia; para que así la religión se transmita y florezca entre la gente. Como, entonces, el Cordero Pascual se corresponde con la Santa Cena, podemos deducir de ahí que nadie puede ser debidamente admitido para recibirlo, sino aquellos que son capaces de ser enseñados.

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