CAPÍTULO IV

Pasado el pueblo, Josué manda a doce hombres, uno

sacado de cada tribu, para tomar una piedra sobre su hombro

de en medio del río, y llevarla al otro lado, a

erigirse como memorial de este pasaje milagroso , 1-7.

Así lo hacen, y colocan las piedras en el lugar donde acampan

la primera noche , 8, 9.

Los sacerdotes se paran en el río, hasta que todo el pueblo ha pasado 10, 11.

De las tribus de Rubén y Gad, y de la media tribu de Manasés,

40.000 guerreros pasan con las otras tribus , 12, 13.

Josué se engrandece a la vista del pueblo, y le temen

como lo hicieron con Moisés , 14.

Se ordena a los sacerdotes que suban del río, el cual, al

dejarlo inmediatamente vuelve, y desborda sus riberas

como antes , 15-18.

Este pasaje milagroso tiene lugar el décimo día del primer

mes, 19.

Las piedras se colocan en Gilgal, y Josué enseña al pueblo

qué uso han de hacer de ellas , 20-24.

NOTAS SOBRE EL CAP. IV

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