(7) Y enseguida obligó a sus discípulos a que subieran a la barca y fueran al otro lado antes que a Betsaida, mientras él despedía al pueblo.

(7) Los fieles siervos de Dios después de su pequeño trabajo están sujetos a una gran tempestad que Cristo, estando presente en el poder aunque ausente en el cuerpo, modera de tal manera que los lleva a un feliz puerto, en tal tiempo y por tal Significa como no esperaban: Una imagen gráfica de la Iglesia sacudida de un lado a otro en este mundo.

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