Se designa en el Antiguo Testamento por tres términos hebreos:

  • (a) El título oficial de un mensajero (Is. 18:2).
  • (b) Intermediario; la misma voz significa «intérprete» en Is. 43:27 e «intercesor» en Jb. 33:23.
  • (c) Más frecuentemente, mensajero. Nuestras versiones traducen raramente «embajador», como sucede en Éx. 17:15; Jer. 27:3. Generalmente se traduce «mensajero» (Ro. 20:2).

Por regla general se les identifica con los diplomáticos que llevan la representación de algún alto dignatario.

Sus funciones varían desde el embajador de una gran metrópoli, como Nínive, hasta emisarios entre las diez tribus o aun entre jefes de familia (Jue. 20:12; Gn. 32:2).

Los mensajes varían entre:

una súplica respetuosa,

una declaración de guerra,

un acto de sumisión,

un arreglo amistoso,

un entendimiento económico o

la concertación de una alianza (Nm. 21:21; 2 R. 14:8; 16:7; Jue. 11:12; 2 S. 3:12).

Los mismos términos se aplican a los profetas como mensajeros del Altísimo (2 Cr. 36:15; Jer. 49:14; Hag. 1:13).

Malaquías significa «mi mensajero» (Mal. 3:1).

Jesús, en el Nuevo Testamento, usa «presbeia», término empleado en las relaciones entre los reyes y entre las ciudades griegas de su tiempo (Lc. 19:14).

Pablo usa «presbuein», que designa las funciones del legado del emperador, como título propio del ministro de Cristo (2 Co. 5:20; Ef. 6:20).


Elija otra letra: