(a) Término heb. que designa a todo tipo de animal invertebrado reptante: «tõlë'ãh» y «tõla'ath»; gr. «skõlëx».

Ataca:

a los vegetales, vid, etc. (Dt. 28:39; Jon. 4:7);

al maná durante la noche (Éx. 16:20);

a los cadáveres (Is. 14:11; cp. Is. 66:24 y Mr. 9:48),

a los intestinos de alguien, provocando su muerte (Hch. 12:23).

El ser humano, débil criatura, es comparado con un gusano (Jb. 25:6; Is. 41:14). El Señor lo usa proféticamente, como indicación de lo hondo de su humillación en su muerte; «Mas yo soy gusano, y no hombre» (Sal. 22:6).

(b) Heb. «rimmãh», término colectivo que implica a la vez la putrefacción y los gusanos que se desarrollan (Jb. 21:26; 24:20; Is. 14:11; Éx. 16:24).

Este término designa al hombre en Jb. 25:6.

 


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