Y José puso a su padre y a sus hermanos, les asignó una tierra donde podrían vivir, y les dio una posesión en la tierra de Egipto, en lo mejor de la tierra, en la tierra de Ramsés, otro nombre para Gosén, probablemente de su capital o ciudad principal, como había mandado el faraón. Así José cumplió con todas las obligaciones que le exigía el amor a su padre y a sus hermanos, un ejemplo brillante para nuestra época egoísta.

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