Y traerá sobre ellos su propia iniquidad, pagándoles con su propia moneda, y los destruirá por su propia maldad, los destruirá por todo el mal que han hecho; sí, el Señor, Dios nuestro, los destruirá. Este salmo está escrito claramente para todos los períodos de la historia de la Iglesia y, por lo tanto, consolará a los creyentes siempre que se vean acosados ​​por dificultades y persecuciones.

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