Raquel había dicho cuando dio a luz a José, Dios me dará otro hijo, que ahora la partera recuerda, y le dice que sus palabras fueron cumplidas. Sin embargo, esto no sirvió de nada; a menos que Dios aleje el miedo, nadie más puede hacerlo. En situaciones de peligro extremo, somos propensos a consolarnos a nosotros mismos ya nuestros amigos con la esperanza de una liberación temporal, en la que podemos sentirnos decepcionados; Será mejor que fundamos nuestras comodidades en lo que no puede fallarnos, la esperanza de la vida eterna. Rachel había dicho apasionadamente: Dame hijos, o me muero; y ahora que tenía hijos (porque este era el segundo) murió.

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