4. Salid los tres al tabernáculo. Dios llama a Aarón y Miriam al tabernáculo, para que la santidad misma del lugar pueda abatir su arrogancia; porque el olvido de Dios había extendido sus mentes cuando comenzaron a ser tan insolentes ante los hombres. Por lo tanto, son llevados de vuelta a la presencia de Dios, de la cual todos sus sentidos se habían alejado, para que finalmente puedan aprender a venerar a Moisés, cuya causa es defendida por Dios. Dios les ordena que "escuchen Sus palabras", porque nunca se habrían atrevido a murmurar contra Moisés si hubieran reflexionado sobre la cuenta que tendrían que dar. Dios, por lo tanto, reclama su atención, para que puedan aprender a recordarse a sí mismos y a despertar de la insensatez de su presunción. Además, están separados de Moisés, para que puedan confesar su inferioridad y avergonzarse de su temeridad al atreverse a compararse con él.

Continúa después de la publicidad
Continúa después de la publicidad