Finalmente, el salmista se entrega a la acción de gracias, y aunque usa pocas palabras para celebrar el favor divino, no obstante, hay mucha fuerza en su brevedad. En primer lugar, niega que haya otro refugio de seguridad que no sea Dios mismo. En segundo lugar, se asegura a sí mismo de que Dios será su fiel guardián de aquí en adelante; porque retengo voluntariamente el tiempo futuro del verbo, aunque algunos, sin ninguna razón, lo traducen al pasado. Sin embargo, no debe entenderse que significa que se concibió a salvo de futuras tribulaciones, pero establece la tutela de Dios contra ellos. Por último, cualquier adversidad que le pueda suceder, está convencido de que Dios será su libertador. Por la palabra brújula, se refiere a múltiples y diversos tipos de liberación; como si hubiera dicho, que debería estar obligado a Dios de innumerables maneras, y que debería, por todos lados, tener la mayor cantidad de asuntos para alabarlo. Mientras tanto, podemos observar cómo ofrece su servicio de gratitud a Dios, de acuerdo con su método habitual, poniendo canciones de liberación en lugar de ayuda.

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