17. Ellos (700) lloraron, y Jehová los escuchó. El significado del salmista es que son escuchados tan a menudo como lloran. Esta es una doctrina aplicable a todos los tiempos; y David no solo relata lo que Dios ha hecho una o dos veces, sino lo que está acostumbrado a hacer. También es una confirmación de la oración anterior, donde había dicho que los oídos del Señor están abiertos al clamor de los justos; porque ahora demuestra por el efecto que Dios no es sordo cuando presentamos nuestras quejas y gemidos ante él. Por la palabra clamar se nos enseña que, aunque Dios defiende a los justos, no están exentos de la adversidad. Regula la protección que les brinda de una manera tan maravillosa, que no obstante los ejerce en varias pruebas. De la misma manera, cuando vemos que la liberación se promete solo a aquellos que invocan a Dios, esto no debería ser un pequeño estímulo para que le recemos; porque no es su voluntad que el piadoso considere su providencia como para caer en la ociosidad, sino que, convencidos de que él es el guardián de su seguridad, deben dirigir sus oraciones y súplicas a él.

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