A ellos les hacen prácticamente tres preguntas: ¿Es este tu hijo? ¿Nació ciego? ( porque aunque digas esto de él, ὑμεῖς enfático, no lo creemos). ¿Cómo ve ahora? Las dos primeras preguntas las responden sin vacilar: Este es nuestro hijo que nació ciego. Esta respuesta explota la idea de colusión.

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