El alcance general y el diseño del apóstol en toda esta epístola han sido declarados antes, y no es necesario repetirlos aquí. En este primer capítulo fija y mejora la consideración principal en la que pretende insistir a lo largo de la epístola, para prevalecer con los hebreos en la constancia y perseverancia en la doctrina del evangelio. Y esto está tomado del autor inmediato del mismo, el Mesías prometido, el Hijo de Dios. A él, por lo tanto, en este capítulo lo describe ampliamente; y que de dos maneras,

1. Absolutamente, declarando lo que es en su persona y oficios, así como también lo que ha hecho por la iglesia; y,

2. Comparativamente, con respecto a otros reveladores ministeriales de la mente y voluntad de Dios, insistiendo especialmente en su excelencia y preeminencia sobre los ángeles, como veremos en la explicación de las varias partes y versículos del mismo.

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