Se sentaron a comer y beber, y se levantaron para jugar. Es decir, como lo explica San Pablo, 1 Corintios 10:7 cometieron idolatría; realizar todas esas ceremonias, banquetes, danzas ( Éxodo 32:19 .) y Éxodo 32:19 lascivamente, que eran habituales en el culto a los ídolos.

REFLEXIONES.— Aarón, en lugar de mostrar indignación ante la propuesta, infamemente dócil, consiente en complacerlos.

1. Les pide sus pendientes de oro, de los que, por más queridos que sean para ellos, se desprenden fácilmente; porque cuando los hombres se inclinan por el pecado, no se detienen ante nada, y piensan que nunca pagan demasiado caro por la gratificación. Nota; Es una mala señal, si estamos menos dispuestos a desprendernos de nuestro oro para promover la causa de Dios que ellos a desprendernos del suyo para deshonrarlo. Estos pendientes eran el botín de los egipcios, con los que Dios los había enriquecido tan recientemente; y ahora se abusa de ellos hasta la idolatría más vil. ¡Cuán a menudo los dones de Dios nos resultan así una trampa, y atraen nuestros afectos idólatras hacia ellos, de modo que resultan una maldición en lugar de una bendición!

2. Se construye un altar y se proclama una fiesta a Jehová: porque no tenían la intención de terminar su adoración en el becerro, sino que lo consideraban la representación del Dios verdadero; aunque esto no fue una exculpación de su culpa. Dejemos que los católicos romanos vean en su adoración de imágenes cuán exactamente conforme es su conducta, e igualmente abominable su idolatría.
3. El pueblo obedece gustosamente el llamado y se regocija en el trabajo de sus propias manos.

El día se pasa en banquetes, júbilo y alegría. Tal servicio no podía complacer a Jehová; pero como el becerro era el ídolo, su vientre parece haber sido su dios. Nota; Aunque el becerro ya no existe, sus adoradores todavía son numerosos, si tal es el servicio, para sentarse a comer y beber, y levantarse para jugar.

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