En el mes de Nisan, que responde a parte de nuestro marzo y abril. De modo que pasaron casi cuatro meses entre que se enteró del desconsolado estado en el que se encontraba Jerusalén y que pidió permiso al rey para ir allí. Ahora, además de que tal vez no le llegara el turno de esperar antes, podrían haber otras razones asignadas para su largo silencio y demora: que no podía emprender un viaje tan largo y peligroso en el invierno; que no pudo encontrarse antes con una oportunidad oportuna de hablar con el rey sobre un asunto tan crítico; o, como otros lo dirán, que se retiró todo este tiempo intermedio y lo pasó en ayuno y oración. Vea a Patrick y Poole.

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