Y rociará. - Luego roció con su dedo derecho, siete veces, el medio o la parte superior del altar, habiendo sido previamente removidos los carbones y las cenizas con tanta eficacia, que apareció el oro. El resto de la sangre lo derramó en el lado occidental y sureste del altar, donde un desagüe se comunicaba con el Kidron, adonde se conducía por una tubería.

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