Verso 14. Mis hermanos y yo no hemos comido el pan del gobernador. Por lo que aquí se relata, y en el versículo siguiente, hallamos que la mesa del gobernador estaba siempre abastecida por el pueblo de pan y vino ; y, además, tenían cuarenta siclos diarios para sus otros gastos. El pueblo fue también grandemente oprimido por los sirvientes y oficiales del gobernador; pero, durante los doce años que Nehemías había estado con ellos, no tomó este salario, ni comió nada de su pan. Tampoco se les permitía a sus siervos tomar o exigir nada de ellos. Teniendo tal ejemplo, era escandaloso que sus jefes, sacerdotes y nobles oprimieran así a un pueblo afligido y angustiado.

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