2 Timoteo 3:16
16 Toda la Escritura es inspirada por Dios y es útil para la enseñanza, para la reprensión, para la corrección, para la instrucción en justicia,
Significado. Toda la Escritura es inspirada por Dios y, por tanto, plenamente útil y autoritativa para enseñar, corregir e instruir en justicia al pueblo de Dios.
Contexto. Segunda de Timoteo es la última carta conocida de Pablo, escrita probablemente desde la prisión, poco antes de su muerte. Es un encargo final a Timoteo, su hijo en la fe, para que permanezca fiel ante la apostasía creciente. En el capítulo 3, Pablo describe los tiempos peligrosos de los últimos días y exhorta a Timoteo a perseverar en lo aprendido desde la niñez en las Sagradas Escrituras. El versículo 16 fundamenta esa exhortación en la naturaleza misma de la Escritura.
Explicación. «Toda la Escritura es inspirada por Dios» traduce el término griego theopneustos, literalmente «exhalada por Dios». No dice que la Escritura sea meramente inspiradora, sino que tiene su origen en el aliento mismo de Dios: es palabra divina dada por instrumentos humanos. De ahí deriva su utilidad: «para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia». Desde la perspectiva reformada, este versículo es uno de los pilares de la doctrina de la suficiencia, autoridad e infalibilidad de las Escrituras, la sola Scriptura de la Reforma. La Palabra no necesita complementos de tradición o revelaciones nuevas para equipar al creyente; el versículo 17 concluye que por ella el hombre de Dios queda «enteramente preparado para toda buena obra». La Escritura es el medio soberano por el cual Dios instruye y forma a su pueblo.
Referencias relacionadas. 2 Pedro 1:21 enseña que los hombres hablaron de parte de Dios movidos por el Espíritu Santo. Salmo 19:7 declara perfecta la ley del Señor. Hebreos 4:12 describe la Palabra como viva y eficaz, y Mateo 4:4 afirma que el hombre vive de toda palabra que sale de la boca de Dios.
Aplicación práctica. Si la Escritura es la palabra misma de Dios, entonces merece nuestra sujeción, estudio y obediencia por encima de toda opinión humana. Frente a la confusión doctrinal y los falsos maestros, el creyente halla en la Biblia el fundamento seguro de la fe y la práctica. Alimentarnos de ella es someternos a la voz de Dios que nos forma para toda buena obra.
Para reflexionar. Si reconoces que la Escritura es exhalada por Dios mismo, ¿qué autoridad ocupa en tus decisiones, creencias y conducta diaria?