Josué 24:15

15 Pero si les parece mal servir al SEÑOR, escojan hoy a quién sirvan: si a los dioses a los cuales servían sus padres cuando estaban al otro lado del Río, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitan. Pero yo y mi casa serviremos al SEÑOR.

Significado. El llamado a escoger a quién servir no exalta la autonomía humana, sino que confronta al pueblo con la seriedad de servir al Dios verdadero, como hizo Josué con resuelta fidelidad.

Contexto. El libro de Josué narra la conquista y el reparto de la tierra prometida. El capítulo 24 registra la renovación del pacto en Siquem, ya anciano Josué, poco antes de su muerte. Tras recordar todo lo que Dios había hecho desde Abraham hasta la conquista, Josué exhorta al pueblo a temer al Señor y a desechar los dioses ajenos. El versículo 15 es el clímax de ese discurso.

Explicación. Josué plantea la disyuntiva: si no quieren servir al Señor, escojan hoy a quién servir, ya sea los dioses de Mesopotamia o los de los amorreos. Pero su propia declaración es inequívoca: «yo y mi casa serviremos al Señor». La elección que Josué propone no es neutra: ya ha precedido la elección de Dios sobre Israel, narrada en todo el capítulo. Desde la perspectiva reformada, la responsabilidad humana de escoger se sostiene siempre dentro de la soberanía divina; el pueblo puede responder porque Dios ya actuó primero en gracia (v. 3-13). La determinación de Josué es modelo de la fe que se entrega sin reservas y de la cabeza de familia que asume su deber espiritual de guiar a su casa hacia Dios.

Referencias relacionadas. Deuteronomio 6:6-7 ordena enseñar la Palabra a los hijos en el hogar. Mateo 6:24 advierte que no se puede servir a dos señores. 1 Reyes 18:21 confronta a Israel con la indecisión entre el Señor y Baal, y Hechos 16:31 promete salvación a la casa que cree.

Aplicación práctica. Cada generación enfrenta sus propios ídolos: el éxito, el placer, la seguridad. Este versículo nos llama a una decisión clara y pública por el Señor, que abarque toda la casa. Los padres tienen el deber sagrado de dirigir su hogar en el servicio a Dios, no por mérito propio, sino respondiendo con fidelidad a la gracia que ya recibieron.

Para reflexionar. ¿A qué dioses sutiles sirve hoy tu hogar, y qué significaría declarar con Josué que tú y tu casa servirán al Señor?

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