Significado. «¡Cuán innumerables son tus obras, oh Jehová! Hiciste todas ellas con sabiduría»; la creación entera es el teatro donde resplandece la mente eterna y sabia de Dios.

Contexto. El Salmo 104 es un himno de alabanza a Dios como Creador y Sustentador del cosmos, atribuido por la tradición a David y enmarcado en la liturgia de Israel. Recorre, con eco del orden de Génesis 1, los cielos, las aguas, los montes, las criaturas y al hombre, presentando al Señor del pacto como aquel que no solo hizo todas las cosas, sino que las gobierna y las preserva momento a momento. El versículo 24 es la exclamación cumbre del salmo: tras contemplar tanta variedad y provisión, el salmista no puede sino prorrumpir en asombro reverente.

Explicación. El término hebreo para «obras» (maasím) abarca la totalidad de lo creado, y el adjetivo «innumerables» subraya que la multiplicidad no es caótica sino ordenada. La frase clave, «con sabiduría las hiciste», atribuye toda la creación a la jokmá divina, esa sabiduría que en Proverbios 8 se personifica y que el Nuevo Testamento identifica con Cristo. Desde la perspectiva reformada, esto excluye todo azar: nada existe por casualidad ni se sostiene por sí mismo. La providencia soberana de Dios, confesada en Westminster, sostiene y dirige cada criatura. La tierra «llena» de sus posesiones declara que el Creador es también el dueño absoluto de cuanto existe.

Referencias relacionadas. El versículo dialoga con Génesis 1:31, donde Dios ve que todo es «bueno en gran manera»; con Proverbios 3:19, «con sabiduría fundó la tierra»; con Job 38-41, donde Dios despliega su sabiduría creadora; y con Juan 1:3 y Colosenses 1:16-17, que revelan que todo fue hecho por el Hijo y en él subsiste. Romanos 11:33-36 retoma este asombro: «¡cuán insondables son sus juicios!».

Aplicación práctica. Vivimos en una cultura que reduce la naturaleza a mecanismo o materia prima. Este versículo nos llama a contemplar el mundo como obra de un Dios sabio y a responder con adoración, no con mera explicación. El creyente que observa la complejidad de una célula o la vastedad del firmamento es invitado a postrarse, confiando en que el mismo Dios que ordenó el cosmos gobierna también los detalles de su vida. La sabiduría que sostiene los mundos sostiene tu mañana.

Para reflexionar. ¿Contemplo la creación como un simple recurso a mi disposición, o como un testimonio elocuente de la sabiduría soberana del Dios a quien debo adorar?

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