El término ángel se usa metafóricamente de un representante místico. Cuando Pedro fue liberado de la cárcel y llamó a la puerta, los que habían estado orando por su liberación dijeron: «Será un ángel» (Hch. 12:15). Suponían que Pedro seguía estando en la cárcel, y que el que se hallaba a la puerta era su representante, su espíritu personificado, quizá con ideas muy vagas de lo que realmente querían decir. En el libro de Apocalipsis (Ap. 2, 3) las cartas a las siete iglesias se dirigen a los ángeles de cada una de ellas. Significa el espíritu y carácter de la iglesia personificados en su representante místico, difiriendo cada uno de ellos de los demás, en base al estado de la iglesia representada. Los mensajes, aunque dirigidos a las iglesias literales entonces existentes, exponen también el estado de la iglesia en sus varias fases desde los tiempos apostólicos hasta su rechazamiento como testigo de Cristo al final de la era de la Iglesia.


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