Obrero especializado en el arte de tallar las piedras a medida para los edificios y las fortificaciones (2 S. 5:11; 1 R. 7:9; 1 Cr. 22:2; 2 Cr. 24:12). Los egipcios eran sumamente diestros en este arte. Las pirámides de la IV dinastía y numerosos templos son muestra de ello. Durante su esclavitud en Egipto, los hebreos hacían ladrillos y preparaban la arcilla (Éx. 1:11, 14), pero no se habla que trabajasen la piedra. En la época de Salomón los fenicios eran mejores canteros que los israelitas, que no habían tenido aún ocasión de levantar grandes edificios de piedra. Salomón tomó a fenicios para la construcción del Templo y del palacio real. Los bloques de piedra que trabajaron tenían 12 ó 15 codos de lado, o más, y otro tanto de altura (1 R. 7:10). Posteriormente, los hebreos mismos construyeron fortificaciones, fortalezas, acueductos, depósitos, viaductos, puentes, y esculpieron columnas (2 Cr. 33:14; Esd. 3:10; Cnt. 5:15; Josefo, Ant. 15:11, 2). Se servían del nivel y de la plomada (Am. 7:7; Zac. 4:10; Is. 28:17).


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