Junto al piso del granero está aquí prefigurada la Iglesia de Cristo, en la que muchos son llamados, pero pocos elegidos. Esta perfecta limpieza del suelo, como en el griego, se realiza tanto aquí cuando los malvados, a causa de sus crímenes abiertos, son excluidos de la comunión de los fieles por la Iglesia; o, a causa de sus pecados ocultos, después de la muerte son castigados por la justicia infinita; pero muy especialmente al fin del mundo, cuando el Hijo del Hombre enviará a sus ángeles para recoger de su reino todos los escándalos. (Ven. Bede)

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