Y los hijos de Joacim: Jeonías (o Joaquín o Conías), su hijo; Sedequías, su hijo. Así, el Señor, en virtud de Su promesa a David y como recompensa por su piedad, mantuvo a sus descendientes directos en el trono de Judá durante todos estos años, una muestra del cumplimiento de la promesa mayor, el envío del Mesías.

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