Y todo Judá se presentó ante el Señor, apoyando la oración del rey, con sus niños, sus mujeres y sus hijos. Ésa es la manera adecuada y eficaz de llamar la atención del Señor sobre los asuntos, recordándole Sus promesas y declarando la confianza inquebrantable de uno en Su omnipotente poder y misericordia únicamente.

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