Ahora, cuando Salomón había terminado de orar, y en respuesta a su súplica, el fuego descendió del cielo y consumió el holocausto y los sacrificios que se habían preparado de antemano; y la gloria del Señor llenó la casa con un brillo sobrenatural, ambas manifestaciones mostrando la aprobación de Dios de la oración dedicatoria de Salomón y de toda la fiesta.

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