Y los perros comerán a Jezabel en la porción de Jezreel; y no habrá quien la entierre, para darle un entierro digno. Y abrió la puerta y huyó, para que no se viera envuelto en cuestiones que no era competente para tratar y sobre cuya solución no tenía autoridad. La estricta obediencia a la Palabra de Dios es el primer requisito en un cristiano.

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