Hijo de hombre, he quebrado el brazo de Faraón, rey de Egipto, y con él toda la fuerza de su ejército, del cual él dependía; y he aquí, no será vendado para ser curado, no volverá a su poder anterior, para poner un rodillo, es decir, un filete, o tablillas, para atarlo, para hacerlo fuerte para sostener la espada, de modo que recuperaría su posición anterior.

Continúa después de la publicidad
Continúa después de la publicidad