Y los hombres tuvieron miedo porque los habían traído a la casa de José; su tratamiento anterior les hizo sospechar que podrían volver a ser encarcelados. Y ellos dijeron: Por el dinero que se devolvió en nuestros costales la primera vez que fuimos traídos, el castigo del ladrón, si no podía compensar la pérdida, consistía en ser vendido como esclavo; para que busque ocasión contra nosotros, y caiga sobre nosotros, de repente los sorprenda y los venza, y nos tome por siervos y por nuestros asnos. Esto lo querían evitar, si era posible, ya que en el tema del dinero, en todo caso, se sentían inocentes.

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