porque sus hijos lo llevaron a la tierra de Canaán, y lo sepultaron en la cueva del campo de Macpela, que Abraham compró con el campo como posesión del lugar de enterramiento de Efrón, el hitita, delante de Mamre. Así cumplieron con su último deber de amor para con su padre, e incidentalmente confesaron su creencia en el hecho de que Dios finalmente despertará a Sus hijos a la vida eterna.

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