¡Ay del que codicia la codicia maligna de su casa, que acumula las ganancias de la iniquidad para su casa, procurando establecer su casa con métodos inicuos y perversos, para poner en alto su nido, seguro contra toda forma de ataque, como lo hizo el caldeo para ser liberado del poder del mal, considerándose a salvo de toda forma de desgracia.

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