Y si dijeras en tu corazón: ¿Por qué me sobrevienen estas cosas? en un intento de negar la culpa y la culpa que se unieron a las muchas transgresiones de Judá, entonces la respuesta del Señor es: Por la grandeza de tu iniquidad son tus faldas descubiertas y tus talones desnudos, ya que ella sería llevada al exilio con ropa escasa y con los pies descalzos, una forma de la más profunda degradación. Además, el Señor le dice a Judá que no escapará de esta suerte porque la maldad se había convertido en una segunda naturaleza con ella, y parecía prácticamente imposible efectuar un cambio de corazón.

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