La ofrenda de cereal y la libación, los sacrificios en la adoración de Jehová, es quitada de la casa de Jehová, porque era imposible conseguir los materiales necesarios, ya que todo fue destruido; los sacerdotes, ministros del Señor, lloran a causa de la decadencia resultante de la devastación, que fue seguida también por la escasez de los animales utilizados para los sacrificios.

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