dieron a sus hermanos, de pie del lado de los que habían sellado el pacto, sus nobles, y entraron en una maldición y en un juramento de caminar en la Ley de Dios que advierte dada por Moisés, el siervo de Dios, y de observar y cumplen todos los mandamientos del Señor, nuestro Señor, y sus juicios y estatutos, invocando la maldición de Dios sobre sí mismos si violan su promesa;

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