Entonces les hablé de la mano de mi Dios que había sido buena sobre mí, cómo el Señor lo había prosperado tan claramente en su empresa hasta ese momento, como también las palabras que el rey me había dicho. Y ellos, inspirados por su energía, dijeron: Levantémonos y construyamos. Así que fortalecieron sus manos para este buen trabajo, llenándose de vigor y energía, con todo vestigio de espíritus decaídos.

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