Los impíos lo verán y se entristecerán, a causa de haber sido defraudados en sus malos designios; rechinará los dientes, con ira impotente, y se derretirá, siendo su porción final la destrucción eterna. El deseo del impío perecerá, todas sus intrigas perversas contra el justo se desvanecerán, serán inútiles para él. Esto sirve para animar y animar a todos los creyentes en medio del odio del mundo.

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