Se amplió ahora uno de los términos del cargo ya considerado, que el pueblo debe poseer la tierra y que debe dividirse equitativamente. La división debía realizarse de acuerdo con el arreglo y la elección divinos. Debe basarse en la cuantía de las necesidades comparativas de las tribus. Las divisiones dadas fueron para aquellos que pasarían a la tierra más allá del Jordán de acuerdo con el propósito divino.

Rubén, Gad y la media tribu de Manasés no debían tener parte en esa herencia. Tres veces las palabras se repiten en referencia a ellos, han recibido. "Habían hecho su propia elección y ahora fue ratificada. Mucho después, fueron los primeros en ser capturados y arrastrados en la ruptura que siguió al pecado de todo el pueblo.

Si bien los arreglos para la división eran divinos, se designaron instrumentos humanos para que se llevaran a cabo. Estos fueron el sacerdote Eleazar y los príncipes de las tribus.

Entre estos, un nombre llama nuestra atención. Es Caleb, el hombre que, con Josué, cuarenta años antes había creído en la posibilidad de hacer el; voluntad de Dios ante las dificultades. Ahora, después de un largo período de experiencia disciplinaria, fue nombrado nuevamente con Josué para que se hiciera cargo de la partición de la tierra de acuerdo con el plan divino.

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