Esta es la segunda sección del apéndice. Ha habido muchas conjeturas sobre quién era el rey Lemuel, pero ciertamente no se puede decir nada. Se divide en dos partes, la primera de las cuales consiste en el consejo que le dio su madre. Este consejo lo insta a no convertirse en esclavo de la pasión, le advierte que si bien puede haber alguna excusa para el hombre que está a punto de morir si toma bebidas alcohólicas, los reyes y príncipes deben evitarlo por completo. Y, finalmente, le pone ante él el primer deber del cargo real, es decir, cuidar de todos los oprimidos y necesitados.

La segunda mitad es una hermosa imagen de una mujer virtuosa, y se puede suponer que es la imagen del rey Lemuel de su madre. Después de una fina descripción de su belleza y su diligencia, y de la útil influencia que ejerció para llevar a su esposo a lugares de poder, él termina con la declaración:

Muchas hijas han obrado virtuosamente, pero tú las superas a todas, y con una bendición sobre ella.

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