En la tierra prometida, se verán tentados a sustituir a Yahvé por deidades cananeas y a jurar por ellas. Los juramentos formaban parte del tejido social y comercial de la época, y aquí no están prohibidos. Contrasta la enseñanza de Cristo ( Mateo 6:34 sig.). Al comerciar con los caananitas, se requeriría valor para negarse a jurar por sus dioses.

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