Y los ancianos de Jabes le dijeron: Danos un respiro de siete días, para que enviemos mensajeros a todos los términos de Israel; y entonces, si no hay nadie que nos salve, saldremos a ti.

Ver. 3. Danos un respiro de siete días.] A esto cedió el tirano, non ex pietate, sed ex animositate, que resultó ser su ruina. El orgullo va antes que la destrucción. Mientras tanto, los hombres de Jabes de Galaad tentaron a Dios fijándole un tiempo; pero él los ayudó, no obstante, y de ese modo abrió paso para el asentamiento de Saúl en su reino.

Continúa después de la publicidad
Continúa después de la publicidad