Y estando él en la puerta de Benjamín, estaba allí un capitán del barrio, cuyo nombre era Irías, hijo de Selemías, hijo de Hananías; y tomó al profeta Jeremías, diciendo: A los caldeos has caído.

Ver. 13. Irías, hijo de Selemías, hijo de Hananías. ] De ese Hananías, dicen los rabinos cuya muerte predijo Jeremías. Jer 28: 16-17 Este Hierias ferox adogescens, como lo llama Josefo, joven feroz, que guarda rencor a Jeremías, lo agarra en la puerta, y pone traición a su cargo; unicum crimen eorum qui crimine vacabant. a

Diciendo: Tú llenas a los caldeos.] Jeremías había hablado mucho del poder de los caldeos y había predicho su victoria. De ahí que aquí se le acuse falsamente de apartarse de ellos y de ser falso con su país. De hecho, si los caldeos hubieran podido llevarse a Jeremías, como hizo el rey francés Luis con Felipe de Comines del duque de Borgoña, cuyos asuntos declinaron inmediatamente, podrían haberse aprovechado mucho de él; pero estaba lo suficientemente lejos de tal conformidad con ellos, y mejor podría haber dicho que nunca Cicerón, Ne inmortalitatem contra temp. aceiperem, no sería falso con mi país por más que todo el bien de este mundo.

a Tácito.

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