Y Moisés miró toda la obra - Pieza por Pieza, y he aquí que lo habían hecho según el modelo que le mostró - Porque el mismo que le mostró el modelo, guió su mano en la obra. Y Moisés los bendijo; no solo los alabó, sino que oró por ellos: los bendijo como a alguien que tiene autoridad. No leemos de ningún salario que Moisés les pagó por su trabajo, pero les dio su bendición.

Porque aunque normalmente el trabajador es digno de su salario, sin embargo, en este caso, trabajaron para sí mismos. El honor y el consuelo del tabernáculo de Dios entre ellos sería recompensa suficiente. Y tenían su comida del cielo gratis, para ellos y sus familias, y sus vestidos no se envejecían sobre ellos; de modo que no necesitaban salarios ni tenían motivos para esperarlos. Pero de hecho, esta bendición en el nombre del Señor fue suficiente salario para toda su obra. A los que Dios emplea, los bendecirá, y a los que bendice, en verdad son bendecidos. La bendición que él ordena es vida para siempre.

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