Los judíos tienen un proverbio: Si el mundo conociera el valor de los hombres buenos, los rodearían con perlas. José fue vendido a un oficial del faraón, con quien podría familiarizarse con personas públicas y asuntos públicos, y así estar preparado para el ascenso para el que fue diseñado después. Para lo que Dios quiere a los hombres, estará seguro, de una forma u otra, para calificarlos.

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