Un capitán: en lugar de Moisés, uno que será más fiel a nuestros intereses que él. En Egipto: ¡una locura estupenda! ¿De dónde deberían tener protección contra los peligros y provisión contra todas las necesidades del desierto? ¿Podrían esperar que la nube de Dios los cubriera y los guiara, o que el maná del cielo los alimentara? ¿Quién podría conducirlos sobre el mar Rojo? O, si iban por otro camino, ¿quién debería defenderlos de las naciones cuyas fronteras iban a traspasar? ¿Qué entretenimiento podían esperar de los egipcios, a quienes habían abandonado y llevado a tanta ruina?

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