Nuevamente denuncia el castigo al obstinado; ni tampoco es de extrañar que estas amenazas se repitieran tan a menudo, ya que tenía que ver con hombres tan feroces y refractarios. La razón por la cual denunció sobre ellos el juicio de Dios, fue porque lo ridiculizaron con denuedo; y será más evidente a partir de lo que sigue cuán necesaria fue tal vehemencia.

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