110. Los malvados me han tendido una trampa El significado de este versículo es similar al del precedente. El profeta muestra más definitivamente en qué sentido llevó su vida en la mano; a saber, porque, estando rodeado por todos lados por las trampas de los malvados, apenas veía esperanza de vida. Hemos observado anteriormente lo difícil que es evitar desviarse de los caminos del Señor, cuando nuestros enemigos, por sus sutiles artes, se esfuerzan por lograr nuestra destrucción. El deseo depravado de nuestra naturaleza caída nos incita a tomar represalias, ni vemos ninguna forma de preservar nuestra vida, a menos que empleemos las mismas artes por las cuales nos atacan; y nos convencemos de que es lícito aullar entre lobos. Siendo esa la facilidad, debemos, con más atención, meditar sobre esta doctrina. Que, cuando los malvados nos rodean y nos asedian con sus artimañas, lo mejor que podemos hacer es seguir a donde Dios nos llama, y ​​no intentar nada pero lo que sea agradable a su voluntad.

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