Esta notable liberación, naturalmente, causó una profunda impresión en los israelitas. Justificó su fe en Jehová y también confirmó el derecho de Moisés a ser considerado su líder. Y creyeron al Señor ya su siervo Moisés ] Pero cuando se apartaron del escenario de su liberación y se enfrentaron a las duras realidades de la marcha del desierto, estaban muy dispuestos a ceder ante la desconfianza y la murmuración: cf. Éxodo 15:24 ; Éxodo 16:2 etc.

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