El trabajo de Jeremías debía ser radical y destructivo al denunciar los pecados de su pueblo y predecir su castigo, pero también uno de restauración y reconstrucción guiándolos al arrepentimiento.

11-19. Palabras de aliento. A Jeremías se le conceden dos visiones. La primera (11, 12) era la rama de un almendro, que florece muy temprano. Esto indicó que Dios muy pronto ejecutaría sus propósitos y juicios.

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