Aquí llegamos a la primera colección de lo que se suponía que eran los proverbios de Salomón. La mayoría de ellos constan de dos líneas paralelas entre sí. El paralelismo es uno de contraste, o acuerdo, o explicación, o de diferentes personas y objetos. Es imposible rastrear algún principio subyacente al orden en el que se encuentran los proverbios. Varios de ellos se repiten más o menos exactamente en Proverbios 25-29.

El tema principal, que no se trata continuamente, sino que se repite una y otra vez, es la bendición que acompaña a la bondad y la diligencia, la pena que sigue al pecado y la pereza.

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